Yo y mis circunstancias

Homo sum: humani nihil a me alienum puto.

 

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Cuando llegué a casa esta mañana (aún de madrugada)

Saqué la llave y abrí con muchísimo cuidado de no hacer ruido. Entré muy despacito y volví a cerrar. Debería dedicarme a ladrón.

El recibidor estaba en tinieblas y, naturalmente, no podía dar la luz. Tuve que andar con mucho cuidado para no tropezar con nada y armar un escándalo. Inmediatamente supe que estaba en casa. Nuestro recibidor huele como ninguna otra parte del mundo. No sé a qué, pero se nota en seguida que uno está en casa. Solté la maleta y unas bolsas y pensé en dejarlas en el armario de la entrada hasta por la mañana al menos para no cargar con ellas a oscuras, pero luego me acordé de que las puertas hacían un ruido terrible y cargué con todo hacia adentro.

Mi madre tiene un oído de tísico, así que tuve mucho cuidado al pasar por delante de la puerta de su cuarto. Hasta contuve el aliento. A mi padre, cuando duerme, se le puede partir una silla en la cabeza y ni se entera, pero basta con que alguien tosa en Siberia para que mi madre se despierte. Es nerviosísima. Pude ver que mi hermana no estaba en casa.

Tardé como una hora en llegar hasta mi habitación.
04/08/2005 14:43

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